Vacuna para el coronavirus

Quizás hasta en menos de un año podremos vacunarnos contra el Coronavius, según las autoridades sanitarias globales. Sí. Aunque parezca Ciencia ficción, varios laboratorios trabajan ya en su desarrollo desde hace años, pues la familia del virus que lleva más de 31 mil infectados hasta febrero del 2020, Coronaviridae, es ya un viejo conocido enemigo de la ciencia médica.

Coronavirus no es un agente nuevo…

La familia del Coronavirus, procedente de animales, incluye siete especies que dañan ligera y gravemente a la salud humana: cuatro variantes pueden desarrollarse de manera leve en vías respiratorias, gastrointestinales y oculares (conjuntivitis), pero también tres enfermedades tan peligrosas como el SRAS, MERS y la nueva cepa hoy nombrada “2019-CoV” que lleva hasta hoy más de 600 muertes, la mayoría en Wuhan, China, donde se detectó su origen.

Desde hace años convivimos con este dañino y microscópico ser. El SRAS-CoV se descubrió en 2002 y afectó a más de ocho mil personas en 37 países, y el MERS-CoV se detectó por primera vez en 2012 en Arabia Saudita causado más de 800 muertes; desde entontes ya se trabaja en una vacuna para generar inmunidad a la familia de virus.

Coronavirus en el laboratorio

El desarrollo de esta vacuna en tan poco tiempo se debe a grandes esfuerzos internacionales. Desde la detección del SRAS la OMS incluyó esta problemática en las prioridades de investigación clínica, y desde entonces la CEPI (Coalition for Epidemic Preparedness Innovations) ha invertido recursos para su producción. Hoy, varios innovadores laboratorios dicen estar a punto de su lanzamiento.

 

Actualmente hay tres líneas de investigación que prometen resultados a corto plazo, como explica el Comité Asesor de Vacunas de España, país que también colabora: las vacunas basada en el ADN específico insertado en células del huésped que le aportarán capacidad de producción de anticuerpos altamente específicos; la producción de antígenos mediante una tecnología que reduce la inestabilidad de los antígenos expresados (trabajo actual de la Universidad de Queensland), y la producción de ARNm en proteínas intracelulares. Sí. Seguramente pronto podremos vacunarnos.