La sangre es vida. Eso lo sabemos todos, pero ¿qué sucede cuando nuestra sangre nos enferma? El plasma sanguíneo, algo así como el alma de la sangre, una porción que no contiene glóbulos rojos y blancos, y contiene 90% agua, 7% proteínas y 3% de grasa, glucosa, vitaminas, oxígeno, dióxido de carbono y otras muchísimas sustancias importantes para mantener sano nuestro cuerpo. Precisamente en estos breves porcentajes recaen muchos de los llamados “trastornos ácido-base”, como la acidosis metabólica.

¿Qué es y cuáles son los síntomas de la acidosis metabólica?

Los trastornos ácido-base, como la acidosis metabólica, desequilibran la sangre. Cuando esto sucede se producen cambios en el metabolismo de nuestro organismo y entonces sentimos, desde dolor de pecho o de cabeza, hasta palpitaciones, alteraciones mentales o disminución de la vision. También se pueden presentar náuseas, vómitos, alteraciones en el apetito, dolor abdominal, debilidad muscular o respiración de Kussmaul (rápida, profunda y laboriosa). De hecho estos síntomas son muy generales, y precisamente por esto resulta complicado ser diagnosticado con este padecimiento, pues son necesarios muchos y especiales estudios de la sangre y riñones.

La acidosis metabólica sucede cuando hay un aumento en la generación de un elemento importante en nuestro organismo para regularlo que se conoce como hidrógeno libre (H+) cuando los riñones no pueden arrojar el hidrógeno producido por las proteínas de los alimentos que comemos, también sucede cuando el mismo riñón pierde el elemento conocido como bicarbonato que necesita para funcionar. En algunos casos, también tiene que ver con intoxicación por sustancias como  son ácido acetilsalicílico (aspirina), etilenglicol (que se encuentra en anticongelantes) o metanol el cual es un compuesto tóxico para consumo humano. En casos de deshidratación intensa también ocurre este trastorno.

¿Qué hacer para ser diagnosticado y recibir tratamiento para combatir la acidosis metabólica?

Los tratamientos contra la acidosis metabólica son variados, y dependen del tipo y la gravedad del trastorno. Después del diagnóstico, que lleva varios estudios especializados, los médicos deciden combatir los síntomas con medicamentos, además de la administración de sustancias (como el bicarbonato de sodio) para equilibrar el nivel de acidez en la sangre y así manterla de manera adecuada. Por otro lado, resultan importantes los tratamientos de los riñones, si el caso lo amerita.

 

Debido a la problemática de diagnóstico y a la delicada selección de tratamiento, además de sus altos costos, la participación en un ensayo clínico le ayudaría a encontrar a especialistas en esta enfermedad que le ayuden a descubrir su nivel de acidosis metabólica, además de una asistencia personalizada para un adecuado tratamiento y medicación.