Las enfermedades inflamatorias intestinales, como la colitis ulcerosa crónica inespecífica y la Enfermedad de Crohn, se enfrentan a dos grandes retos para mejorar su diagnóstico y tratamiento: la cultura y el conocimiento.

Para el doctor Roberto Cruz Neri el obstáculo más grande es el primero, porque el segundo depende de una comunidad médica cada vez mejor informada. “Es un problema cultural, lo más difícil de cambiar es el pensamiento de que el malestar abdominal es normal”, comenta el cirujano y coloproctólogo.

Y es que una enfermedad como la colitis ulcerosa crónica inespecífica, o CUCI para abreviar, se presenta en la vida de las personas de una forma que dificulta su diagnóstico y tratamiento oportuno.

“El síntoma más típico es la diarrea crónica, diarrea que dura de tres a cuatro semanas, que puede ir acompañada de sangre y fiebre”, nos explica el Dr. Cruz, “que son síntomas que también se presentan con la colitis normal. Aquí el gran choque cultural es que en México pensamos que es normal tener diarrea, que es normal sentirnos mal, porque siempre le estamos echando la culpa a la comida, al estrés, a la vida diaria. Tanto que nos adaptamos lo mejor que podemos a la diarrea para seguir funcionando”.

Con un padecimiento tan difícil de identificar lo importante es visitar al médico, pues sólo una inspección más detallada de los síntomas puede llevar al diagnóstico adecuado, vital para este tipo de enfermedades.

 

Colitis ulcerosa crónica inespecífica

 

“El tratamiento de la CUCI debe seguirse con un especialista, no se puede tratar con un médico general, pero definitivamente sólo un doctor puede detectar que hay algo más que una diarrea causada por comida”, dice el Dr. Roberto. “Porque la colitis no mata, no se quita, pero no se agrava; mientras que la CUCI de no se tratada adeacuadamente, te genera mayores probabilidades de desarrollar cáncer”, concluye Cruz Neri.

Y es en algo que coincide la comunidad médica nacional, los pacientes de CUCI y Enfermedad de Crohn -que es una CUCI con manifestaciones en piel, ojos y articulaciones-, generan mayores probabilidades de desarrollar cáncer después de 10 años de diagnóstico.

Pero el saber que se tiene una enfermedad como CUCI está lejos de ser una sentencia para los pacientes, al ser diagnosticados correctamente los pacientes mejoran sus perspectivas de una vida mejor.

“Lo mejor de esta enfermedad es que cada caso es distinto, entonces mejorar la calidad de vida de los pacientes depende de cada uno de ellos, de lo que necesiten para estar bien”, dice el especialista Cruz Neri. “Es una enfermedad que permite, con control, una oportunidad muy buena a los pacientes de llevar una vida tranquila”.

Con el incremento en el número de personas diagnosticadas con enfermedades como CUCI y Crohn es cada vez más importante descubrir nuevos y más eficaces tratamientos. Para ello los ensayos clínicos juegan un rol importantísimo. Especialistas como el Dr. Cruz Neri, con más de 15 años de experiencia en el área, trabajan con nuevos tratamientos que mejoran la calidad de vida de los pacientes.

“Los ensayos clínicos también se enfrentan a un choque cultural, donde se ven como experimentos y no como lo son, una oportunidad de recibir los tratamientos especializados que este tipo de enfermedades necesitan. Los pacientes necesitan saber que la vigilancia clínica de su enfermedad la pueden llevar con su médico de cabecera, pero los ensayos clínicos les dan medicamentos y tratamientos especializados que ayudan a su control”, detalla el Dr. Cruz Neri.

Si tú o alguien que conoces vive con CUCI, Crohn o alguna enfermedad inflamatoria intestinal y quiere saber más sobre los tratamientos disponibles mediante ensayo clínico, puedes dar clic aquí.

Entrevista: Marco Antonio Islas para CidVID Investigación y Desarrollo